Refugees United anuncian su asociación con Ericsson, y el proyecto piloto en Uganda, en colaboración con el ACNUR y MTN

3 septiembre 2010

Para divulgar inmediatamente:

Nueva aplicación móvil ayuda a reunir refugiados
•    Tiene como objetivo reaproximar anónimamente familias y amigos separados por conflictos o desastres naturales
•    Más de 3 millones de personas podrían beneficiarse con este proyecto piloto
•    El Proyecto piloto fue lanzado en Uganda y se expandirá a otros países de la región

En apoyo a las centenas de miles de refugiados que escaparon de áreas de conflicto y desastres naturales, Ericsson y Refugees United, en alianza con el Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la operadora de telefonía móvil MTN en Uganda, lanzaron el primer proyecto piloto para localizar y reaproximar familias de refugiados e IDP (personas desplazadas internamente) a través del uso innovador de comunicaciones móviles de Internet.  

El programa permite que los refugiados usen teléfonos celulares para registrarse, buscar sus seres queridos, y luego reaproximarse a ellos a través de una base de datos anónima, usando SMS o Internet móvil. Las informaciones de la base de datos son mantenidas por la Refugees United, pero las informaciones registradas pueden ser usadas para buscar refugiados, ONGs y organizaciones internacionales que cuidan de personas desplazadas, y usadas para colocarlas rápidamente en contacto con sus seres queridos. Sin el programa, la localización de miembros desplazados de las familias podría muchas veces llevar varios años si se realiza según los tradicionales sistemas basados en documentos de papel.  

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Día Mundial del Refugiado

20 junio 2010

En este día, el Día Mundial del Refugiado, por favor acuérdate de los millones de personas em todo el mundo obligadas a huir de sus hogares y cuya única esperanza de retorno no debemos olvidar.

Refugees United


Brasil se distingue en un informe del Comité para Refugiados de los EU.UU.

4 septiembre 2009

El país está entre los que mejor reciben a refugiados en el mundo

Por Carolina Montenegro*


Brasil, Ecuador y Costa Rica fueron nominados como los mejores países del mundo para refugiados, según la Encuesta Mundial de Refugiados 2009 del Comité para Refugiados e Inmigrantes de los Estados Unidos (USCRI, en su sigla en inglés).

Del lado opuesto están Tailandia, Sudáfrica, Gaza, Malasia, Kenia, Egipto y Turquía, lugares donde están en vigencia las violaciones a los derechos humanos, prevaleciendo la falta de asistencia adecuada para las poblaciones de refugiados.

La organización, que desde hace unos 100 años es una de las voces más activas en defensa internacional de los derechos a los refugiados, publica este estudio anualmente. Los países, que constan en la encuesta, son evaluados según criterios como protección física, prisión, acceso a la Justicia, libertad de movimiento y derecho al empleo.

Citando números del Acnur (Alto Comisariado de las Naciones Unidas para Refugiados), el informe indica que en Brasil fueron registrados 21.400 refugiados y solicitantes de asilo en 2008. La mayoría de ellos, llegados de Colombia y Angola.

El texto resalta que «los refugiados reciben documentos que aseguran su derecho de permanecer en Brasil, tienen derecho a documentos de identidad, como cualquier extranjero que resida legalmente en el país».

Otros puntos positivos destacados son los derechos de los «solicitantes de refugio presos por acusación de algún delito, que tienen derecho a un abogado del estado» y «la inexistencia de campos de refugiados en el país, hay libertad de movimiento y los refugiados pueden establecerse donde quieren». La excepción es el programa de reasentamiento del gobierno brasileño con el Acnur, que atiende solo a colombianos y a un grupo de 117 palestinos que vinieron al país en 2007, y establece ciudades predeterminadas para recibir a los refugiados, de acuerdo con los requisitos de asistencia y adaptación.

La mayor parte de los refugiados acogidos en Brasil elije vivir en áreas urbanas, y aquellos que quieren hacer viajes internacionales pueden hacer su solicitud al CONARE, siempre que puedan hacer frente a sus propios gastos de viaje. La nacionalidad brasileña, mientras tanto, solo puede adquirirse luego de unos 10 años de residencia en Brasil.

Con relación al ingreso al mercado de trabajo, la encuesta muestra que los refugiados también disfrutan de los mismos derechos laborales que los ciudadanos brasileños. Pueden tener cuentas bancarias y ser dueños de propiedades.

Por otro lado, sectores económicos cerrados a extranjeros en general, como minería, medios y transporte, también están restringidos a los refugiados. «Y la demora para recibir los documentos de identidad en los Estados do Amazonas y São Paulo hacen más difícil el acceso de los refugiados al crédito».

Dificultades estas que están muy lejos de la dura realidad que los refugiados encuentran en otros países. El año pasado, la Marina de Tailandia devolvió al mar decenas de barcos llenos de refugiados venidos de Myanmar. En Sudáfrica, ataques xenofóbicos mataron decenas de extranjeros y llevó a miles a dejar sus casas.

En Gaza, una ofensiva israelí mató 1.400 palestinos, la mayoría civiles. En Malasia, refugiados deportados son vendidos como mano de obra esclava. En Kenia, continúa la superpoblación de los campos de refugiados, mantenidos desde hace décadas para acoger a somalíes y cada vez son más frecuentes los casos de deportación forzada, violencia y corrupción en la frontera entre los países.

En Egipto, policías tiraron y mataron más de 30 inmigrantes africanos que intentaban cruzar la frontera para Israel. Mientras que Turquía mantuvo la política de deportar a centenas de solicitantes de asilo de vuelta a sus países de origen, sin ninguna garantía de protección. En un episodio, cuatro personas murieron al ser forzadas a nadar por un río de vuelta para Irak.

Para leer el informe: http://www.refugees.org/FTP/WRS09PDFS/BestandWorst.pdf

* Reportera Especial Refugees United


En busca de la dignidad perdida

30 marzo 2009
Gil Loescher expone sobre refugiados en el Tribunal Superior del Trabajo en Brasilia (Foto: Antônio Pureza/ASCS-TST)

Gil Loescher expone sobre refugiados en el Tribunal Superior del Trabajo en Brasilia (Foto: Antônio Pureza/ASCS-TST)

El Profesor de Oxford expone sobre el refugio prolongado, en la conferencia patrocinada por el British Council en Brasilia

* Carolina Montenegro

“Para Sérgio Vieira de Mello, restaurar la dignidad de los refugiados, de sus comunidades y de sus naciones era el mayor trabajo humanitario de la ONU”. En una de sus últimas frases durante la conferencia de este jueves en Brasil, el americano Gil Loescher apuntó el camino y el tamaño del desafío para trabajar con una de las mayores crisis humanitarias mundiales: la de los desplazamientos prolongados.

Profesor del Centro de Estudios de Refugiados de la Universidad de Oxford, Loescher es uno de los mayores especialistas del mundo en derecho internacional humanitario y protección de refugiados. Vino a Brasil esta semana para cerrar un ciclo de seminarios en homenaje al brasilero Sergio Vieira de Mello, alto comisionado de la ONU que murió en un atentado con bomba en Irak hace cinco años. Loescher también estaba en la oficina que fue el objetivo del ataque y sobrevivió, pero otros 21 funcionarios de la organización murieron.

Loescher tuvo las piernas paralizadas por el incidente, pero mantuvo su voz activa. En Brasilia, debatió el refugio prolongado, tema de su libro más reciente y fruto de años de investigación en el área y de visitas a campos de refugiados en todo el mundo.

“Cerca de dos tercios de los refugiados del mundo viven en situación de refugio prolongado, que la ONU define como poblaciones por encima de 25 mil personas viviendo en exilio por más de cinco años”, explicó Loescher.

Según el académico, solo recientemente la cuestión comenzó a ganar espacio en la agenda pública. “Solo ahora la comunidad internacional comienza a ver que trabajar con la situación del refugio prolongado es crucial para contener la inseguridad y promover la paz duradera en estados frágiles, victimados por constantes conflictos internos” afirmó.

Loescher conoció de cerca por primera vez la realidad de las situaciones de refugio prolongado cuando visitó el campo de Dadaab en Kenia en 2001, donde somalíes viven desde hace años huyendo de la violencia, del hambre y de la sequía en el país vecino. “La mayor parte de esas personas viven en situación precaria, en un limbo permanente, son generaciones de familias que están siendo criadas en campos de refugiados”, cuenta.

Montados en 1991, con capacidad para albergar a 90.000 personas, los tres campos de refugiados de Acnur (Agencia de las Naciones Unidas para Refugiados) en Dadaab tienen hoy cerca de 250.000 somalíes. Y los números no dejan de crecer: en 2008, 65.000 somalíes buscaron refugio en Kenia, contra 19.000 en 2007.

Loescher denunció también la falta de perspectivas de los refugiados en una situación como esta y el derecho de libertad de movimiento y de trabajar que les es negado por las propias circunstancias de la vida en el campo de refugiados por años. Los impactos psicológicos de esta situación permanente se reflejan en el aumento de casos de violencia y suicidios entre refugiados.

“Los refugiados son vistos como un peso, en vez de tener su potencial aprovechado”, dice. Él destacó que involucrar y capacitar a los refugiados en trabajos de infraestructura y comercio dentro de los mismos campos, puede contribuir para fortalecer la economía local y ayudar a cambiar la escena política de los países de donde vinieron.

Por coincidencia, Loescher había ido a la oficina de la ONU en Bagdad para conversar con Vieira de Mello, en agosto de 2003, justo sobre la situación de los refugiados iraquíes que habían huido para Siria y Jordania, luego de la invasión de los Estados Unidos. “Yo ya había hecho varias visitas a la región y los iraquíes siempre me preguntaban si un día podrían volver seguros a su país”, cuenta el profesor americano sobre el conflicto que generó otra situación de desplazamiento prolongado.

“Mucho aún puede hacerse, y necesita hacerse, para cambiar todo esto. Sergio pasó la mayor parte de su carrera ayudando a los refugiados, fue una persona ejemplar. Y fue el coraje y la esperanza de tantos refugiados que conocí que me dieron el coraje y la esperanza para recuperarme después del atentado. Si creemos en los refugiados y en los ideales de Sergio Vieira de Mello no podemos permitir que las situaciones de desplazamiento prolongado continúen”, finalizó Loescher, bajo los aplausos.

* Reportera Especial Refugees United


En el país del fútbol

18 marzo 2009

Fernando Herrera, Ali Abu Taha y Solomon Kallon son los más destacados del equipo Brazsat  (Foto: ACNUR/ L.F.Godinho)

Fernando Herrera, Ali Abu Taha y Solomon Kallon son los más destacados del equipo Brazsat (Foto: ACNUR/ L.F.Godinho)


Tres jóvenes refugiados se convierten en estrellas del equipo patrocinado por la ONU en Brasil

Por Carolina Montenegro*

Ser jugador de fútbol. El sueño de 10 de cada 10 chicos brasileños, es el mismo que el de muchos extranjeros que vienen de lejos y adoptan al país como su nueva patria. Prueba de que Brasil puede ser pentacampeón, pero la pasión por la redonda une a personas en todo el mundo.

Desde pequeños, el palestino Ali Abu Taha, el colombiano Fernando Herrera y el africano Solomon Kallon juegan a la pelota. Pero al contrario de los brasileños, los tres también compartían otra realidad: vidas devastadas por la guerra que los forzaron a dejar sus países. Y encontraron refugio en Brasil y en el fútbol.

Este lunes en Brasilia, Taha, Herrera y Kallon fueron oficialmente anunciados como jugadores del Brazsat, una asociación inédita con el Acnur (Alto Comisariado de las Naciones Unidas para Refugiados). “Es la primera vez que el símbolo de la agencia de la ONU estará estampado en la camiseta de un equipo de fútbol en el mundo”, dice el representante del Acnur, Javier Cienfuegos, durante el evento de lanzamiento de la asociación.

“Siempre que seguí los juegos de la selección brasileña, hinchaba por Brasil y no por Irak en la Copa”, cuenta Taha (19), que nació en el país árabe, pero mantuvo la nacionalidad palestina como la de sus padres. Él llegó a Brasil en 2007, junto con otros 106 palestinos, después de pasar cinco años en un campo de refugiados en Jordania.

Sus padres y sus hermanos fueron atendidos por el programa de reasentamiento solidario de Acnur y viven hoy en Mogi das Cruzes, São Paulo. “Juego en Brazsat, aquí en Brasilia desde el año pasado, cuando un amigo mío, periodista, me recomendó al club”, dice Taha.

Bromista, cuenta que ya extraña la capital cuando vuelve a São Paulo y que está muy feliz. No revela su salario en el equipo, pero afirma que “da para ayudar a sus padres y aún sobra un poquito”. Sobre los planes para el futuro hace menos reservas: “por el momento, quiero crecer en Brazsat y después mi sueño es jugar fuera, en la selección de Palestina”.

Los otros dos jóvenes refugiados aún están en etapa de prueba en el equipo y viven en Brasilia desde hace menos de una semana. Fernando Herrera (15), salió de Colombia con la familia, por causa de la violencia de las guerrillas armadas. “Primero fuimos a Costa Rica y de allá vinimos para Brasil”, explica.

Herrera comenzó jugando en el Inter, cuando vivía en Rio Grande do Sul. Admira al atacante brasileño Ronaldo y al colombiano Valderrama. “Pero si tuviera que elegir una selección, juego por Colombia”.

Kallon (20), sueña con algún día jugar fútbol en Europa. “Pero esta vez acierto el camino, y voy en avión”, bromea. Esto porque hace cinco meses él embarcó en un barco en Sierra Leona, que en vez de ir a Europa acabó en Santos, São Paulo.

“Embarqué con un grupo de amigos, en busca de una vida mejor, pero no sabía que vendría a parar a Brasil”, cuenta Kallon que dejó a un hermano en Freetown sin noticias de su paradero. “Perdí a mis padres, solo quedamos nosotros dos, pero él ni sabe que estoy vivo hoy, después de haberme subido a ese barco. No pude reencontrarlo más”, lamenta el jugador que inició su carrera en el principal equipo de fútbol de su país, el Kallon Futebol Clube.

La asociación entre Acnur y Brazsat forma parte de la campaña Ninemillion.org de la agencia de las Naciones Unidas, que promueve la educación y el deporte para cerca de nueve millones de chicos y jóvenes refugiados en todo el mundo. Y cuenta con el apoyo de asociados corporativos del Acnur como Nike y Microsoft, entre otros.

* Reportera especial Refugees United